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¿Qué decir cuando no sabemos qué decir?

Acabo de sentarme frente a la pantalla para escribir estas líneas.   Podría comenzar sin decir nada, haciendo de cuenta que nada pasó y simplemente escribiendo sobre alguna cuestión que nada tiene que ver, pero no puedo.  Es que mientras escribo quisiera sentirme feliz, pero vengo de estar con una madre que hace minutos perdió a su hijo de 36 años aquí en nuestra clínica.  El dolor de esa madre y sus hermanos me ha dejado movilizado.  Y Pienso en que hay momentos en que quisiéramos decir algo diferente, sentir algo diferente, pero simplemente no podemos.
La pareja que acaba de perder el embarazo quisiera responder con una sonrisa a las preguntas que les hacen todos, pero no pueden.  
El solitario y recién divorciado quisiera hablar de lo bien que le está yendo en el trabajo, pero no tiene ánimo.  
El que acaba de ser diagnosticado con cáncer quisiera planificar esas vacaciones largamente postergadas con los que ama, pero sus planes acaban de cambiar de un momento a otro.
Así se nos presentan infinidad de situaciones en donde solo quisiéramos que las cosas fueran diferentes.
Son recordadas las palabras del primer canciller que tuvo la Alemania Federal luego de la segunda guerra, Konrad Adenauer, que dijo cierta vez: “Todos vivimos bajo el mismo cielo, pero no todos tenemos el mismo horizonte”.  Me sorprendo diariamente en la práctica de mi profesión al encontrar a personas que con tan poco hacen tanto, y a otras que con tanto, hacen tan poco.  Me llama la atención encontrar a individuos que aún enfermos son capaces de alentar, de mantener la alegría y de transmitir su fortaleza interior, mientras otros comunican pesadez y sombra gozando de una buena salud y de todas las necesidades básicas satisfechas.  Me pregunto y les pregunto, ¿Qué hace la diferencia? ¿Qué hace que uno pueda sobreponerse a los momentos de crisis?
 
No tengo, y creo que nunca tendré, una respuesta totalmente acabada.  Sin embargo pensado en este tema me crucé con un tal Antonio (Tony) Melendez (1962-  ).  Y les comparto su historia en busca de una respuesta.
Tony  nació sin brazos debido a los estragos de un medicamento recetado por orden médica a su madre durante el embarazo. El medicamento (Talidomina) debía calmar las náusea del primer semestre de embarazo, pero sus efectos dejaron graves consecuencias: el fármaco provocó que no solo el sino cientos de niños nacieran con deformidades, sin brazos o sin pies.
Debido a las precarias condiciones de salud que existían en los países centroamericanos en los años sesenta, la familia Meléndez decide trasladarse a los Estados Unidos y durante años se acomoda a una forma de vivir con ciertas limitaciones materiales pero con mucho arraigo espiritual.
Tony jugó fútbol en la secundaria, no tuvo limitaciones durante sus estudios y detestaba sus brazos artificiales, los cuales, más de una vez, fueron a parar en el tacho de basura.
Fue su padre quien le dio sus primeras lecciones de guitarra y aquella vieja guitarra española que perteneció a su progenitor es uno de sus más preciados tesoros.  Desde ese momento comenzó a dedicar hasta 6 horas por día trantando de aprender a tocar la guitarra con sus pies,  sí, con sus pies!
Al día de hoy lleva grabados 6 albunes musicales y ha escrito 2 libros.  Está radicado en los Estados Unidos, en la ciudad de Branson, llevando una ocupada agenda de conciertos y charlas motivacionales.  Está casado y sus dos hijos adoptados son su mayor inspiración.
Nunca le digamos a alguien que es imposible hacer algo.  Tal vez Dios haya estado esperando durante siglos por alguien lo suficientemente ignorante de lo imposible como para hacerlo de una vez.
 
Tal vez quienes han aprendido a creer que es posible realizar los sueños a pesar de los problemas y limitaciones de la vida son aquellos que con lo mucho o poco que tienen logran grandes cosas.  Las dificultades son un ingrediente natural de la vida y es mejor abrir una ventana que hablar del aire viciado, encender una luz aunque  tenue, que dedicarse a explicar la oscuridad.   Es inútil pedir auroras a la oscuridad, sin embargo a la oscuridad también le resulta inútil negar su lugar a la aurora.
Que hoy Dios amanezca en tu corazón de la manera en que más lo estás necesitando.
(para ver videos inspiradores de Tony en YouTube, solo hace falta buscar por “Tony Melendez”)
 
 
Lic. Néstor Bruno
Psicólogo y Pastor (Capellán Clínica Adventista Belgrano)
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